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Síndrome Metabólico



Día a día, existe mas evidencia de que el riesgo de enfermedad coronaria se encuentra en relación directa con los valores lipídicos obtenidos en los análisis de rutina.

Considerando que el aumento de 2cm en el perímetro de cintura abdominal (más allá de lo reconocido como "aceptable" por las guías) provoca un ascenso del 3% en el riesgo cardiovascular, debemos entender que habitualmente existen otros "marcadores de riesgo" asociados a esa adiposopatía (ej: presión arterial mal controlada, glucemia cerca del valor límite y niveles de TG y HDL lejanos al óptimo). Sin embargo, cada factor de riesgo no suma posibilidad de eventos, sino que en verdad, "multiplica" las probabilidades de padecerlos.

De esta forma, vemos la dimensión que adquiere un acertado reconocimiento del Síndrome Metabólico. Este cuadro fue descripto en sus inicios por Gerald Reaven en el año 1988.

Alimentación y actividad física, han sido consideradas las responsables mayores de la expansión de esta enfermedad metabólica. Los excesos de la primera y las carencias de la segunda, podrían aportar motivos más que suficientes para que el Síndrome Metabólico constituya un motivo diario de evaluación en nuestros consultorios.

Algunos elementos son mencionados en la bibliografía como fenómenos determinantes de la obesidad en ascenso, tanto en la población adulta como en pediatría.

Estos son:


* Desplazamiento del consumo hacia alimentos ricos en calorías, grasas saturadas y/o trans e hidratos de carbono.

* Fuertes y dirigidas campañas de publicidad de las empresas con mayor peso en el mercado.

* Incremento del número y tamaño de las porciones.

* Régimen de precios que facilita el consumo de alimentos calóricos y restringe otras formas de alimentación.

* Condiciones laborales menos flexibles.

* Pobres campañas de divulgación sobre adecuados habitos alimentarios.

* Predominio de alimentos industrializados respecto a los no procesados o naturales.



Una conclusión lógica de las cuestiones esbozadas más arriba, es que la población aumenta de peso. La obesidad comienza a formar parte de la realidad social y es un dato epidemiológico de cuya contundencia no vale la pena dudar.

La obesidad central es un estadío temprano en la larga cascada etiológica que conduce al síndrome completo. Cuando la diabetes no está presente, esta misma red de factores de riesgo constituye un cuadro fuertemente predictor para el desarrollo ulterior de la enfermedad (hasta cinco veces más probable).

La causa subyacente que vincula a componentes diversos en una verdadera trama diabetogénica y aterogénica llamada Síndrome Metabólico, continúa siendo tema de debate entre los expertos. Sin embargo, puede afirmarse que la obesidad central y la resistencia a la insulina, deben considerarse como dos de sus factores principales.


Para diagnosticar este Síndrome, se requieren al menos tres de los siguientes (ATPIII):

1- Glucemia > 110 mg/dl,

2- HTA > 130/85 mmHg o tratamiento específico,

3- HDL < 40 mg/dl (50 en mujeres),

4- TG > 150 mg/dl,

5- Circ. Abdominal: > 102 cm en hombres, > 88 en mujeres.








El manejo del Síndrome Metabólico consiste en reforzar los conceptos de reducción de peso y aumento de la actividad física por sobre todas las cosas, como así también, el tratamiento específico dirigido contra cada uno de estos factores de riesgo mencionados (ej. tratamiento antihipertensivo). Actualmente, se está discutiendo gracias a nuevos informes científicos, la necesidad de incorporar otros marcadores (para un diagnóstico más preciso), y la de reveer los valores de corte aceptados a nivel mundial.

Existe un encontrado concepto sobre cuáles deben ser los valores de corte para diagnosticar con certeza a este complejo cuadro fisiopatológico.

Tanto la OMS como la IDF, aconsejan considerar otros límites diagnósticos. La IDF intentaría, a través de sus definiciones, moderar los valores expuestos tanto por la OMS como por el APT III.

Lo real y concreto, es que cuanto más bajo sean los valores mencionados, más bajo será el riesgo al que está expuesto nuestro paciente.


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